sábado, 9 de junio de 2018

Éticas autónomas y éticas heterónomas

A través de la historia y en las diferentes culturas, las personas siempre han buscado una forma específica de orientar su vida, de realizar la misión a la que se sienten llamados en el mundo o desarrollar lo que consideran que es su vocación. En este sentido, se han presentado diversas propuestas que permiten orientar las acciones humanas, por lo que no se puede establecer con claridad que una es mejor que la otra, pues esto depende de los contextos y de las situaciones particulares de vida. Así, cada persona debe ponderar las diferentes formas de vida y las distintas teorías al respecto, y luego apropiarse de aquello que cree conveniente para su realización. 


Occidente y la heteronomía

 La heteronomía se define como el comportamiento de una persona que siempre se ha de regir por condicionamientos externos a sí misma y a su razón. Se trata de la incapacidad de una persona para darse una norma de comportamiento por sí misma, por lo que siempre necesita de alguien o algo que le esté marcando el camino que debe seguir. 
Las personas heterónomas realizan su vida dependiendo de un contexto, de una sociedad o de una forma de vida. 


Sabemos que en Roma nacieron las leyes y con ellas la ciencia del derecho. Esto parece bien, pues las sociedades tienen necesidad de ordenarse y de gobernarse. El problema aparece cuando las personas hacen coincidir sus relaciones y sus formas de comportamiento con esas reglas de una manera esquemática, que para ellas no existe otra forma de vida. 
El mundo occidental, que por cuestiones históricas tiene raíces romanas, ha entrado en esta dinámica, es decir, deja que el comportamiento de las personas sea reglamentado por las normas y por los códigos. No estamos en contra de esto, pues una sociedad los necesita. Lo importante es superar esas leyes y desarrollar criterios propios: no salir de las normas pero tampoco estar atado a ellas. 

Formas de Vida heterónomas 
Las personas heterónomas se conocen por que pasan toda su vida esperando que otras personas tomen las decisiones por ellas. Esta situación crea un ambiente de infelicidad e insatisfacción, debido a que no logran realizarse en la vida. Sus sueños quedan estancados, sus ilusiones se mueren y sus vidas comienzan a ser vacías y sin sabor. Sólo les queda el hecho de vivir a expensas de otras personas y de esperar a que ellas les organicen el derrotero a seguir. 
Hasta hace poco, en nuestras sociedades, muchos padres de familia que dirigían las vidas de los hijos a su acomodo, les imponían un estudio, una universidad, una carrera y hasta una pareja. Esta situación permitió y permite reflexionar sobre la posibilidad que tenemos de superar actitudes de vida dependientes y heterónomas. 

 Superación de la heteronomía 

La forma de superar un pensamiento ético heterónomo implica poner en acción nuestra razón, de tal manera que seamos capaces de construir y de manejar nuestras vidas, claro con la ayuda, la experiencia, el consejo de los otros, pero con base en principios universales dados por la razón. 



Kant y el nacimiento de la autonomía 
Kant fue el primer filósofo en determinar el comportamiento moral con base en la autonomía, en total oposición a la heteronomía. Se trataba de fundamentar el comportamiento de las personas con base en unas normas no impuestas desde fuera, y cuyo comportamiento moral obedeciera a sus propios criterios y al buen uso de su razón. 

¿Por qué las personas reclaman su autonomía? Porque buscan de manera anhelante su realización en la sociedad. Se trata pues de un proyecto de vida en donde la autonomía no se ejerce para hacer lo que cada uno desee, sino donde la persona es responsable y dirigida al alcance de ese proyecto de vida. Esta autonomía además se caracteriza por el buen uso de la tolerancia que permite que algunos aspectos esenciales para el ser humano y para la sociedad, tales como la religión, la política y la libre expresión, puedan ejercitarse sin ningún temor. Sin embargo, de la tolerancia a la indiferencia hay sólo un espacio muy pequeño, lo que puede conllevar a una indiferencia total, donde las personas no se interesen en absoluto por las demás. Traspasar esta barrera borra del todo la bondad del modelo de vida autónomo y con facilidad lleva a la vergüenza, a la arbitrariedad y a la violencia. 

Según Kant, “la autonomía de la voluntad es el único principio de toda ley moral y de los deberes conformes a esta ley. Por lo contrario, toda heteronomía del arbitrio no sólo no fundamenta una obligatoriedad, sino que resulta contraria a su principio y a la moralidad del querer”. Por lo tanto, de lo que se trata es de determinar los motivos últimos de nuestro actuar moral y comenzar a descartar aquellos elementos que se conviertan en agentes heterónomos. En nuestra actuación no deben intervenir agentes externos ni motivaciones internas, para que sea posible la autonomía. 
En definitiva, no debemos actuar siquiera para conseguir la felicidad, sino que debemos actuar por puro deber. Sin embargo, es claro que cuando las personas actúan por puro deber, se vuelven dignas de felicidad, lo que implica una consecuencia de la actuación y no sólo la finalidad en sí misma. 
Para Kant, la ley moral debía ser de tipo formal, que se presentaba como un “imperativo categórico”, que consiste en una ley cuya validez universal se da gracias a su racionalidad. Para dicho imperativo categórico.

Kant establece tres formulaciones

 a) Obra (actúa) de modo que la máxima de tu voluntad tenga siempre validez, al mismo tiempo, como principio de una legislación universal.

 b) Obra (actúa) de modo que consideres a la humanidad, tanto en tu persona, como en la persona de todos demás, siempre como fin nunca como simple medio. 

c) Obra (actúa) de modo que la voluntad, con su máxima, pueda considerarse como legisladora universal con respecto a sí misma.


Respuesta a la pregunta: ¿Qué es la Ilustración? Immanuel Kant 

1. La ilustración es la salida del hombre de su condición de menor de edad de la cual él mismo es culpable. La minoría de edad es la incapacidad de servirse de su propio entendimiento sin la dirección de otro. Uno mismo es culpable de esta minoría de edad, cuando la causa de ella no radica en una falta de entendimiento, sino de la decisión y el valor para servirse de él con independencia, sin la conducción de otro. ¡Sepere aude! ¡Ten el valor de servirte de tu propio entendimiento! es pues la divisa de la ilustración. 

2. La pereza y la cobardía son la causa de que la mayoría de los hombres, después que la naturaleza los ha librado desde tiempo atrás de conducción ajena (naturaliter majorennes), permanecen con gusto menores de edad a lo largo de su vida, por lo cual le es muy fácil a otros el erigirse en tutores. ¡Es tan cómodo ser menor de edad! Si tengo un libro que piense por mí, un pastor que reemplaza mi conciencia, un médico que dictamina acerca de mi dieta, y así sucesivamente, no necesitaré esforzarme. Si sólo puedo pagar, no tengo la necesidad de pensar: otro asumirá por mí tan fastidiosa tarea. 
Como la mayoría de los hombres (y entre ellos la totalidad del bello sexo) tienen además por muy peligroso el paso a la mayoría de edad, aquellos tutores ya se ha cuidado muy amablemente de asumir semejante control. Después de haber atontado a su ganado doméstico y de haber impedido cuidadosamente que estas pacíficas criaturas no osen dar un solo paso fuera de las andaderas en que las encerraron, les muestran luego el riesgo que las amenaza si intentan marchar solas. Cierto que ese riesgo no es tan grande, pues tras algunas caídas habrían aprendido a caminar, pero un ejemplo tal por lo común amedrenta y espanta, impidiendo todo ulterior intento. 

3. Por ello le es difícil a cada hombre individual salir de esa minoría de edad casi convertida en su naturaleza. Inclusive le ha cobrado afición y por lo pronto es realmente incapaz de servirse del propio entendimiento, porque jamás se le dejó hacer el ensayo. Reglamentaciones y fórmulas, estos instrumentos mecánicos de un uso racional, o más bien de abuso de sus dotes naturales, son los grillos que atan a una persistente minoría de edad. Quien se zafara de ellos daría sólo un salto inseguro por encima de la zanja más estrecha por no estar habituado al movimiento libre. Por ello son pocos los que han logrado, gracias a un esfuerzo del propio espíritu, salir de la minoría de edad y andar, sin embargo, con paso seguro. 

4. Pero, en cambio, es bien posible que el público se ilustre a sí mismo; siempre que se lo deje en libertad es inclusive casi inevitable. Siempre se encontrarán algunos hombres que piensen por sí mismo, incluso entre los tutores instituidos del montón, quienes después de haber arrojado el yugo de la minoría de edad propagarán el espíritu de una estimación racional del propio valor y de la vocación que todo hombre tiene de pensar por sí mismo.

La felicidad en la ética

La ética de la felicidad
La obra aristotélica se compone en su mayor parte de tratados dedicado cada uno de ellos a las distintas ramas en que se irá diversificando, y finalmente dividiendo, la filosofía: Física, Lógica, Ética, Política, Metafísica. Concretamente son tres los libros que hoy recogen el pensamiento ético de Aristóteles, siendo el de Etica a Nicómaco el más canónico y citado. Aristóteles partía de la concepción del hombre como ser social o político: un hombre que se completa en los demás, en la comunidad. Esta cuestión, central en el pensamiento aristotélico, es reivindicada hoy por los críticos del pensamiento individualista liberal.

Pero antes es preciso desarrollar la idea de que el hombre tiene un bien o un fin, idea que es el núcleo de la ética. Ese fin fin o bien que busca el ser humano no es otro que la felicidad. En efecto, la felicidad es aquello hacia lo que todos los seres humanos tienden, por lo que se y no otro debe ser el contenido de la ética: conducir al ser humano a la felicidad.
La virtud y la felicidad
La felicidad es lo que todos los hombres quieren, pero no está allí donde la mayoría suele buscarla: la felicidad no radica en la riqueza ni en los honores ni en el éxito. La felicidad está en la vida virtuosa. ¿Cuál es nuestra función en este mundo? Sólo la respuesta a preguntas como esta nos dan la clave de la virtud y, en consecuencia, de la felicidad. Aristóteles, para contestar al interrogante, repara en los tres géneros de la vida que ya Platón había separado: la vida vegetativa (propia de las plantas), la vida sensitiva (propia de los animales), y la vida racional (propia del animal racional que es el hombre). En una ética como la griega, dirigida a la formación del carácter, lo que busca no es eliminar los deseos, sino más bien encauzarlos hacia ese fin que es la virtud o la felicidad, es decir, tratar de conseguir que los deseos y la sensibilidad de cada uno no obstaculicen ni entorpezcan el camino hacia la vida feliz.
Las ideas no son el punto de partida del conocimiento moral: no sabemos qué es el bien porque conozcamos la definición ideal del bien, como no sabemos qué es la salud a partir de una definición teórica y general de la vida sana. Aprendemos a ser buenas personas, virtuosas, en la práctica, enfrentándonos con situaciones difíciles y procurando elegir bien y tomar la decisión más correcta o la menos equivocada. La virtud es una actividad práctica consistente en saber escoger el término medio, un término medio peculiar en cada caso y para cada persona, que escapa pues a las definiciones generales.

La virtud y el término medio
La vida feliz es una vida “reglada” por la razón y no abandonada al desorden de deseos y pasiones, reglas que tienen que ver con la moderación porque las cosas se destruyen (se “desvirtúan” o dejan de ser ellas mismas) tanto por exceso como por defecto. Aristóteles nos ha ha dejado distintas listas de virtudes. Para entender el significado de la idea de virtud sobre todo conviene fijarnos en las cuatro virtudes cardinales: la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza.
Las virtudes aristotélicas se clasifican en dos grandes tipos: virtudes éticas y virtudes dianoéticas. Las virtudes dianoéticas no se adquieren por la costumbre, como ocurre con las virtudes éticas, sino por la enseñanza. La clasificación es consecuencia del rechazo de su autor de una concepción puramente intelectual de la virtud, así como de la convicción de que la vida virtuosa, propia de la existencia humana, no consiste en una actividad exclusivamente racional, sino también sensitiva, que tiene que ver con las emociones y no sólo con la razón. Así, las virtudes éticas se originan mayormente por la costumbre, por los hábitos, y son las que más directamente contribuyen a formar el carácter de la persona. Ser virtuoso no consiste en realizar de vez en cuando un acto virtuoso, sino en serlo durante toda la vida.

Ética o teoría de la moral

EN LA ANTIGÜEDAD

  • Presocráticos: La felicidad es Eudamonia, que implica la presencia de un demonio, guardia bueno, que hace la vida prospera y placentera.
  • Sócrates: La felicidad no está en las cosas externas, sino en el alma, esencia humana.
  • Platón: El bien como aspiración fundamental de los seres humanos se realiza por la aspiración de las personas al mundo inteligible.
  • Aristóteles: Lo propio de la virtud es el justo medio. Ser virtuoso implica ser bueno y ésto, a su vez, implica ser feliz.
  • Epicuro: La verdadera felicidad consiste en la ausencia de dolor en el cuerpo (aponia) y la carencia de perturbación en el alma (ataraxia).
  • Estoicismo: La felicidad se alcanza viviendo según la naturaleza. El bien es todo aquello que incrementa el logos y el mal aquello que lo perjudica.
  • Escepticismo: La felicidad implica despojarse completamente de lo humano, realizando aquella naturaleza de lo divino y el bien, llegando a la imposibilidad del sabio.


EN EL MEDIOEVO


  • San Agustín: La felicidad depende de el bien. El bien moral es obrar en sintonia con el sumo bien, mientras que el mal es la ausencia del bien.
  • Boecio: Todas as cosas se encuentran ordenadas según una norma adecuada a ellas, que las orienta hasta el bien.
  • Pedro Abelardo: La intención es la base de la conciencia moral y es la que sirve para calificar las acciones de buenas o malas.
  • Santo Tomás: La virtud y la justicia están en el orden de las cosas divinas. Conocer el bien implica necesariamente obrar el bien.


EN LA MODERNIDAD


  • Descartes: esforzarse más por vencerse a si mismo más que a la suerte y por cambiar los deseos personales más bien que el orden del mundo.
  • Spinoza: la ética se explica y se sirve de acuerdo con los caracteres de la geometría. El conocimiento es la verdadera potencia que libera a el ser humano de las pasiones.
  • Leibiniz: Vivimos en el mejor de los mundos posibles. El mal moral se produce cuando el ser humano renuncia a los fines para los cuales está destinado.
  • Kant: debemos actuar pensando que nuestro comportamiento puede convertirse en nuestra ley universal.
  • Hegel: la ética adquiere el carácter de eticidad donde el valor moral de los actos radica en la relación entre estos y su comunidad.
  • Shopenhauer: la vida ética está en la compasión, el hecho de reconocer en el otro el dolor propio y evitarlo a toda costa.


EN LA ACTUALIDAD


  • Nietzsche: la moral de los esclavos ha prevalecido durante los siglos anteriores. Ahora debe prevalecer la moral de los señores, el superhombre determina su propia moral.
  • Sartre: actuar en libertad implica la elección del propio ser. Ser libre implica asumirse desde su propia realidad, reconocerse como nada.
  • Habermas: las normas morales válidas son fruto de la argumentación consensuada dentro de una comunidad ideal de vida.




viernes, 8 de junio de 2018

Sentido y quehacer de la ética

Muchas personas se cuestionan si la ética es una moda o una necesidad, si sirve para algo en un mundo tan complejo y que corre a unas velocidades inmensas.


La ética tiene como objeto de estudio la vida práctica de las personas. Allí descubre los aspectos que sustentan y fundamentan las normas de actuación y de convivencia humanas, y ayuda a las personas para que realicen sus proyectos de vida en sociedad.
En este sentido se comprende que la ética tiene sentido y es una propuesta válida para el mundo de hoy.


CONCEPTO DE ÉTICA

Desde el punto de vista etimológico, ética viene del griego ETHOS, que significa costumbre.
En la mayoría de los diccionarios encontramos que ética es la ciencia que estudia las costumbres morales de los pueblos.
Hasta aquí el significado de ética nos puede parecer fácil de asimilar.
Pero intentemos de dar un paso más.


¿Qué podrá significar costumbre en Grecia? Tratando de ubicarnos en el contexto de la época, es decir, en una Atenas floreciente, donde la vida intelectual era la que gobernaba la ciudad (polis), costumbre significaba todo aquello que venia de dentro de la persona, aquello que es suyo de la persona.

En este sentido, se puede plantear que la ética tiene que ver con las actuaciones propias de las personas en medio de una sociedad o en medio de la sociedad en la cual se encuentran.
La ética constituye el criterio por el cual una persona asume determinado comportamiento en su diario vivir, en su cotidianidad.
En el concepto de ética no cabe la norma, pues las personas antes que guiase u orientarse por una norma, se obedecen a sí mismas, a sus deseos y aspiraciones más intimas.
El ser humano siempre actúa de acuerdo con lo que él es en su constitución más profunda, la cual también está determinada por la sociedad y por el ambiente en el que crece y se desarrolla.
Por tanto, no podemos pensar que existe una única ética válida para todas las sociedades y para todos los contextos.
Se tiene que aceptar que la ética es contextual, es decir, depende de un contexto y es en él donde adquiere o no validez.

DISTINCIÓN ENTRE ÉTICA Y MORAL
Con frecuencia, algunas personas confunden ética con moral. Debemos aceptar que no son lo mismo y, que por tanto, se debe establecer una clara distinción para que cada persona sepa en qué terreno se está moviendo, si en el de la ética o en el de la moral.
Moral viene del latín mos-moris, que significa costumbre. Aquí entraríamos en un primer momento a decir que moral significa lo mismo que ética, porque en su etimología pueden significar lo mismo y la traducción que realizamos utiliza la misma expresión en castellano. Sin embrago, no debemos ser tan apresurados.


Debemos notar que el hecho que la traducción sea la misma, no implica que en los contextos originarios (Grecia y Roma) significaran lo mismo.
Moral, es decir, costumbre significa en Roma aquello que viene de afuera, aquello que es impuesto por una norma, por un código, por una ley. De este modo se establece una distinción fundamental.
Ética viene de dentro y moral viene de fuera. Esta distinción la debemos realizar dentro del contexto, de lo contrario perdería cualquier significado.
A partir de esta distinción, hoy se habla de moral para referirse a las normas y a los acuerdos mínimos de convivencia y de actuación de un grupo de personas, mientras que ética se refiere a la reflexión que se puede hacer acerca del fenómeno moral.
En este sentido, la moral es el objeto de estudio y de reflexión de la ética.

PRINCIPALES MODELOS ÉTICOS

A lo largo de la historia se han propuesto diversos modelos éticos que han intentado dar respuesta a la pregunta: ¿Cómo ser feliz? Pues la felicidad siempre ha sido entendida como el bien último al que está llamada la existencia humana. Esta respuesta se ha intentado dar desde tres perspectivas fundamentales, sin que ellas agoten el extenso campo que puede estudiar la ética.

LOS UNIVERSALISTAS

Son aquellas propuestas que buscan que su modelo de reflexión ética sea universal, es decir pensar en un tipo de moral en la que todos estén de acuerdo y que se ajuste a todas las personas.
Autores como Sócrates, Plattón, Kant, Habermas, entre otros, han buscado que su propuesta ética tenga una validez universal.

¿Cuál sería la manera o el modo de universalizar su propuesta?
Para ellos, todo acto humano se realiza de manera racional.
Como las personas son seres racionales, ellos piensan que todos deben usar la razón y al usar la razón deben comportarse de manera ética, es decir, buscar la felicidad personal y social de acuerdo con un ideal general, un ideal que tienen en común todos los seres humanos por el mero hecho de ser racionales o pensantes.
La crítica que podemos hacer a este modelo es que no es fácil unificar el uso de la razón. No se puede a partir de una realidad dualista que concibe al ser humano como un simple animal racional.
Es necesario tener en cuenta otras dimensiones de las personas y reconocer autonomía y libertad al momento de reflexionar y de elegir.
Pues, aunque todos tengamos la capacidad de razonar, no siempre es puesta en escena en el momento de actuar, no siempre queremos ni deseamos utilizarla.
Muchas veces prevalece la subjetividad, el orgullo, el odio, o las pasiones, que provocan en las personas actos no racionales.

LOS COMUNITARISTAS
Para los comunitaristas, quienes señalan que el comportamiento humano no se puede analizar de manera individual, sino que debe recurrir a la sociedad o a los grupos sociales.
Consideran además que es dentro de la sociedad donde se perfila un tipo de comportamiento moral. La sociedad es el parámetro de vida y ella es quien determina y acepta las distintas formas de actuar y de comportarse.
Si antes el valor era puesto en la razón, aquí el punto central es definido por la sociedad. Por sociedad se entienden los grupos de personas que se unen para llevar adelante un proyecto, una forma de vida.

Una vez aceptada, la persona debe adecuar sus comportamientos con los acuerdos sociales de su comunidad de vida.
La critica que podemos hacer a esta propuesta es que este modelo puede ser válido para sociedades o grupos pequeños, pero para sociedades como las que se desarrollan hoy es muy difícil que el objetivo propuesto se pueda cumplir. Además se requiere un grado avanzado de conciencia moral, por lo que tampoco se puede aplicar en sociedades con grandes desequilibrios sociales o con graves problemas morales.
Mientras más grandes sean los grupos sociales, más difícil será el conocimiento, la interrelación, la misma ayuda que uno puede prestar al otro.
Por tanto, la dificultad es la generación de comunidades que deseen convivir o llevar un objeto común y donde todos se comprometen a realizarla en grupo. De los representantes del comunitarismo, podemos citar a Aristóteles, Santo Tomás y Hegel, entre otros.


CRITICA CONTEMPORANEA
Las personas no deben estar obligadas a asumir modelos éticos impuestos.

  • Este modelo propone que somos seres individuales y que cada persona debe comportarse como mejor considere.
  • Nietzsche y Sartre propone que el ser humano debe guiar su propia vida y no deben tener parámetros y nadie que nos esté diciendo ni un orden que nos recuerden los acuerdos de un comportamiento moral.
Se le critica que se corre el riesgo de caer en un relativismo:

  • Todo vale.
  • La persona hace lo que le parece bien para su vida.
  • Si no se está preparado y no es una persona madura terminaremos sin rumbo fijo o en la nada.
  • No se trata de determinar que es lo bueno o lo malo, si estamos preparados para asumir responsabilidades que busquen corregirnos dentro de un ambiente de disciplina cuando es necesario.



















domingo, 18 de marzo de 2018

Epistemología actual y saber científico

La epistemología es la ciencia que se encarga de escrutar los caminos que las ciencias recorren para llegar a un saber, bien sea general o específico.
Como no es posible asumir un conocimiento total de algo en un solo momento, sino que para ello se necesitan etapas o momentos, la epistemología determina en que parte del recorrido esta la ciencia y que nivel de certeza o de error tiene.

En el estudio de epistemología permite dar a conocer los diversos momentos por los cuales ha pasado la humanidad para establecer los criterios de verdad y de validez del conocimiento científico.

Ciencia actual, el conocimiento científico

El conocimiento científico en la época actual ha tomado nuevos rumbos, en diferentes direcciones, que nos hacen reconstruir cada día lo que hemos aprendido en la historia de la humanidad. Hoy ya no se pueden dar esos sistemas totalmente unívocos, ni las repuestas dogmáticas que se pudieron formular en otra época.
Ahora es tiempo de pluralismo y de enfoque que exigen tener en cuenta las otras ciencias y disciplinas cuando de dar un concejo se trata.
Podemos situar la época actual desde Heidegger y Husserl, quienes nos ayudan a entender el problema del conocimiento desde una nueva perspectiva y desde una nueva mirada, que parte de la compresión del mundo de la vida y de las relaciones que se pueden establecer con la ciencia.

Comprender la pluralidad de la ciencia
Si bien es cierto que podemos afirmar que una visión univoca del conocimiento es viciosa y no se debe patrocinar, también el caso contrario exige que nos interroguemos. Hoy estamos ante una pluralidad tan amplia que en la mayoría de los casos el conocimiento científico ha quedado ala deriva, y aun podíamos decir que se ha llegado a momentos en los cuales se ha considerado un terreno de nadie o un terreno desconocido.
La proliferación de las ciencias y el avance vertiginoso del saber tecnológico han dado paso al mayor número de teorías que se han tenido en cualquier época de la historia del pensamiento humano esto es positivo por que implica un enriquecimiento con diversos puntos de vista y diferentes concepciones del mundo y de la vida lo que exige una apertura del pensamiento y una aceptación de la pluralidad
En la actualidad las ciencias se han especializado. Todos los días aparecen nuevas ciencias, cada una de ellas con un tipo de saber, con un objeto de conocimiento y con un método distinto.


La propuesta Husserliana

  • Propone recuperar el conocimiento que se fue perdiendo a través del tiempo.
  • La incertidumbre que tenemos frente a los conocimientos nos pide colocarlos "entre paréntesis" hasta no tener seguridad de ese conocimiento.
  • El conocimiento como tal no es mera opinión, los argumentos siempre deben ser claros y firmes.

Superación del relativismo

  • se propone abstenerse de emitir opiniones que no sean seguras frente al conocimiento, de esta manera la ciencia podría ser consolidada.
  • vivimos en un mundo que nos caracteriza por la multiplicidad de concepciones y pensamientos y varios niveles de saber.
  • Todo proceso científico en general merece ser respetado, teniendo siempre en cuenta las diferentes formas de pensar.
  • Somos anticientificos cuando negamos la pluralidad de la ciencia como tal.

Circulo de viena
  • Busca demostrar la sensatez de una proposición.
  • Solo tiene sentido lo que se puede demostrar empíricamente.
  • Las matemáticas y la lógica son incapaces de decir algo acerca del mundo.
  • La metafísica, la ética y la religión al no constituirse como conceptos y proposiciones verificables solo son PSEUDOCIENCIAS.

Karl Popper (Criterio de falsación)



No toda teoría que se muestre como ciencia lo va a ser o lo es, mientras no se pueda refutar no se puede considerar como verdad y seria una teoría falsa y a eso le llama Popper Pseudociencias.


El Falsacionismo o Principio de Falsabilidad es una corriente epistemológica fundada por el filósofo austríaco Karl Popper.
Para Popper, constatar una teoría significa intentar refutarla mediante un contraejemplo. Si no es posible refutarla, dicha teoría queda corroborada, pudiendo ser aceptada provisionalmente, pero nunca verificada. Dentro del falsacionismo metodológico, se pueden diferenciar el falsacionismo ingenuo inicial de Popper y el falsacionismo sofisticado de la obra tardía de Popper y la metodología de los programas de investigación de Imre Lakatos.
El problema de la inducción nace del hecho de que nunca podremos afirmar algo universal a partir de los datos particulares que nos ofrece la experiencia. Por muchos millones de cuervos negros que veamos nunca podremos afirmar que “todos los cuervos son negros”. En cambio si encontramos un solo cuervo que no sea negro, si podremos afirmar “No todos los cuervos son negros”. Por esa razón Popper introduce como criterio de demarcación científica el falsacionismo.
Popper en realidad rechaza el verificacionismo como método de validación de teorías. La tesis central de Popper es que no puede haber enunciados científicos últimos, es decir, que no puedan ser contrastados o refutados a partir de la experiencia. La experiencia sigue siendo el método distintivo que caracteriza a la ciencia empírica y la distingue de otros sistemas teóricos.
Para Popper la racionalidad científica no requiere de puntos de partida incuestionables, pues no los hay. El asunto es cuestión de método. Aunque la ciencia es inductiva, en primera instancia, el aspecto más importante es la parte deductiva. La ciencia se caracteriza por ser racional, y la racionalidad reside en el proceso por el cual sometemos a la crítica y reemplazamos nuestras creencias. Frente al problema de la inducción Popper propone una serie de reglas metodológicas que nos permiten decidir cuándo debemos rechazar una hipótesis.
Popper propone un método científico de conjetura por el cual se deducen las consecuencias observables y se ponen a prueba. Si falla la consecuencia, la hipótesis queda refutada y debe entonces rechazarse. En caso contrario, si todo es comprobado, se repite el proceso considerando otras consecuencias deducibles. Cuando una hipótesis ha sobrevivido a diversos intentos de refutación se dice que está corroborada, pero esto no nos permite afirmar que ha quedado confirmada definitivamente, sino sólo provisionalmente, por la evidencia empírica.
Para los falsacionistas el científico es un artista en tanto que debe proponer audazmente una teoría que luego será sometida a rigurosos experimentos y observaciones. El avance en la ciencia está en falsar sucesivas teorías para así, sabiendo lo que no es, poder acercarse cada vez más a lo que es.
Las hipótesis que proponen los falsacionistas deben ser falsables.  Esto significa que deben ser suceptibles de ser falsadas. Para cumplir con esta condición, las hipótesis deben ser lo más generales posible y lo más claras y precisas posible. Una hipótesis no falsable sería “Mañana tal vez llueva”, ya que en ningún caso se puede falsar.
Una hipótesis falsable sería “el planeta Mercurio gira en una órbita”. Una hipótesis más general y por lo tanto más falsable sería “todos los planetas giran en una órbita”. Y una hipótesis más precisa y por lo tanto también más falsable sería “todos los planetas giran en una órbita elíptica”.
Los falsacionistas, que se apoyan en se apoya en el Método hipotético deductivo  prefieren las hipótesis o teorías que sean más falsables, es decir más suceptibles de ser demostrada su falsedad, mientras que no hayan sido ya falsadas. Así la ciencia progresaría a base de ensayo y error.

Thomas Kuhn
“Llamo ‘paradigmas’ [a] realizaciones científicas universalmente reconocidas que, durante cierto tiempo, propor­cionan modelos de problemas y soluciones a una comunidad científica. [En] este ensayo, ‘ciencia normal’ significa inves­tigación basada firmemente en una o más realizaciones científicas pasadas, realizaciones que al­guna comunidad científica particular reconoce, durante cierto tiempo, como fundamento para su práctica posterior. En la actualidad, esas realizaciones son relatadas, aunque raramente en su forma original, por los libros de texto científicos, tanto elementales como avanzados”.
Los paradigmas atraen “a un grupo duradero de partidarios, alejándolos de los aspectos de competencia de la actividad científica”. Además, son “lo bastante incompletos [como] para dejar muchos problemas para ser resueltos por [dicho] grupo de científicos. [El] estudio de los paradigmas es lo que prepara principalmente al estudiante para entrar a formar parte como miembro de la comunidad científica particular con la que trabajará más tarde”.
Hoy en día muchos filósofos de la ciencia llaman paradigma científico a una versión revisada del paradigma kuhniano original, pero creo que no le viene mal a los jóvenes científicos y a los aficionados a la divulgación leer (o releer) la propuesta original de Thomas S. Kuhn en “La estructura de las revoluciones científicas”, Breviarios, Fondo de Cultura Económica, México (1971) [319 pp.], traducción de “The structure of scientifíc revolutions,” University of Chicago Press (1962). Se han escrito muchas críticas a este trabajo de Kuhn, incluidas autocríticas, pero no puedo dejar de recomendarlo.
Algunos vídeos para ampliar más:
El concepto de paradigma de Thomas Kuhn: https://www.youtube.com/watch?v=uskPjbJyyD8
Falsacionismo de Karl Popper: https://www.youtube.com/watch?v=QR6odHb24Qs


El método científico en la modernidad


La época moderna fue muy importante, el surgimiento de las nuevas ciencias como la Geografía, Física, Astronomía y Matemáticas fueron muy importantes para llegar a conocer el mundo como lo conocemos hoy en día.

Se hicieron cambios que inquietaron al hombre y se buscó explicar al hombre y al conocimiento desde un punto de vista diferente al teocentrismo.

  • A nuevos saberes mas racionales.
  • Descartes dice que los sentidos nos engañan.
  • Descartes es el padre del racionalismo, si algo no me llega por vías de la razón no es verdad.
  • La filosofía moderna centra su importancia en el hombre y la naturaleza y no en lo divino.
  • La época moderna significo la necesidad de explorar nuevos rumbos y formas de ver el mundo.
  • Se da una nueva concepción de ver al mundo y al hombre.
  • Permite el surgimiento de nuevas ciencias.
 

DUDA- METÓDICA (Método de Descartes)

La duda Metódica Método esencial de la filosofía  cartesiana que tiene como objetivo la fundamentación radical del conocimiento y que consiste en rechazar como inadecuadas todas aquellas creencias de las cuales pueda plantearse alguna duda. El ejercicio de la duda metódica pone en cuestión el valor de los sentidos pero también el de la razón deductiva. El mundo físico, el cuerpo ajeno y el propio no superarán la duda metódica. 
  • El método consiste en dudar sistemáticamente de todo para poder llegar a un conocimiento firme y seguro.
  • Desconfía de la experiencia.
  • Plantea que el camino posible para llegar al conocimiento es la duda.
  • Dudar-Pensar-Existir.
  • Descartes desplaza el alma y dicho lugar lo ocupa la razón.

PROPUESTA CARTESIANA

Conocido con el discurso del método, es aquel que consiste en la aplicación de una duda metódica, es decir, que se trata de dudar sobre toda o cualquier verdad que es exhibida frente a nuestro sentidos para así lograr reconocer las verdades que toleran la duda metódica, las cuales son aquellas verdades mayores sobre las que debe exigirse una idea de la realidad.


4 REGLAS:
  1. Regla de la evidencia: no se admite nada como verdadero a menos que sea evidente.
  2. Regla del análisis, dividir en diferentes partes el problema para resolver mas fácilmente aquello que se esta estudiando.
  3. Regla de la síntesis, una vez que se estudian todas las partes, se hace una síntesis, una puesta en común de todo lo que hemos obtenido estudiando las diferentes partes.
  4. Regla de las comprobaciones, al terminar la síntesis, enumerar todo y revisarlo por si se omite algo.


EL CRITICISMO KANTIANO

El criticismo comienza con una doble crítica al racionalismo y al empirismo, pues se considera que estos dos planteamientos han tenido en cuenta sólo un punto de vista de la realidad por lo que no han tomado en cuenta el papel activo que deben desarrollar las personas en el acto de conocer.
Kant desarrolló la filosofía crítica​ en respuesta a los cuestionamientos que la lectura del filósofo empirista David Hume le había provocado; previamente, en la que los historiadores de la filosofía llaman su etapa precrítica, Kant había enseñado la doctrina racionalista de Christian Wolff, un seguidor de Leibniz.

EL IDEALISMO DE HEGEL
Para Hegel el mundo tiene una belleza descarnada, metafísica y abstracta, la belleza de la razón, la fría lógica de la razón.
La belleza del mundo y de la historia se pone de manifiesto en el mecanismo lógico conceptual que funciona a la perfección.
Es un sistema bello en tanto que es lógico hasta el detalle más insignificante.
Según Hegel todas las tragedias de la humanidad son necesarias en un momento dado, de acuerdo al estado del desarrollo del espíritu.

Para él la felicidad, el gozo o la satisfacción no es el principal objetivo del hombre, sino el deber del intelecto, del conocimiento y de la razón.
El hombre tiene que aceptar las cosas de la realidad como son y esto será positivo para él.
La historia nos muestra que la felicidad no se encuentra en los grandes acontecimientos y que los héroes no tienen una vida cómoda.
El altruismo para Hegel es impedir que las personas se ganen la propia dignidad de lograr las cosas que le corresponden por si mismo, por lo tanto, la preocupación por el prójimo no es la característica de los grandes hombres, así como tampoco la dialéctica de la historia tiene en cuenta el bienestar de los hombres particulares.
Para este filósofo los momentos felices de la historia fueron páginas en blanco.
Hegel condena al inconformista que se cree superior al mundo en que vive. El mejor hombre es el que comprende mejor su mundo, su realidad, su tiempo y el que puede reconciliarse con su circunstancia.
La filosofía hegeliana es un idealismo por considerar a la idea como base de todo conocimiento, para lograr la comprensión más auténtica de la realidad.
Hegel, al contrario de Marx, es a la vez idealista y espiritualista, porque considera que tanto la idea como el espíritu son la esencia de la realidad.
El espíritu universal que rige el mundo es la sustancia como principio creador, que a través de la razón intelectiva de la humanidad toma conciencia de si mismo y se conoce.
Para Hegel, la idea es la realidad efectiva. Esta idea no se opone a la materia porque la auténtica realidad tiene una existencia sensible que también es razón y espíritu, que además de existir tiene una razón para existir.
El interés de Hegel está centrado en las cosas que existen que tienen una razón, que se pueden comprender, que tienen espíritu.
Los filósofos pueden ver detrás de la auténtica realidad una profunda razón que se puede entender y conocer y que responde a una ley oculta.

Psicología y Sociología

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