viernes, 31 de agosto de 2018

Filosofía de la religión


¿Qué sentido y qué importancia ha tenido el aspecto religioso en la vida de las personas y cómo se origina en ellas tal preocupación?

La pregunta por el aspecto religioso en los seres humanos se ha convertido en el centro de muchas reflexiones a través de la historia, no sólo para determinar los grados de certeza que alcanzan las explicaciones religiosas, sino como mecanismo que impulsa a las personas a desarrollar una serie de acciones que les permita su realización y el encuentro de un sentido a sus vidas.
La filosofía de la religión, busca entonces ,develar el sentido último fundamental por el que los seres humanos se remiten a una creencia religiosa para alcanzar ciertos fines :Paz armonía y equilibrio espiritual. Por otro lado centra su atención en los desarrollos teóricos que permiten comprender mejor la función que cumplen las religiones en los contextos particulares de la vida humana.



EL ORIGEN DE LO RELIGIOSO

El origen de lo religioso en la humanidad es tan incierto como el origen mismo de la humanidad, pues no hay pruebas o testimonios que puedan confirmarlo con exactitud. Sin embargo, desde las primeras manifestaciones de la vida humana han quedado vestigios de un ser religioso mítico- religioso, o trascendental.


Frente al acontecimiento de lo religioso en el ser humano, también se han elaborado diversas teorías, muchas de ellas contradictorias entre sí.
Dichas teorías van desde grandes apologías del espíritu religioso como un hecho connatural a la vida humana hasta auquellas que aseguran que los religioso es sólo fruto de la frustración o de la incapacidad de los seres humanos para bastarse a sí mismos.


Como carencia 

Hay teóricos que se basan en la historia de las mentalidades para afirmar que el hecho religioso acontece cuando la persona se considera incapaz de explicar los los acontecimientos que debe vivir y, en lugar de establecer elucubraciones racionales, convierte tales hechos en acciones y manifestaciones de un Dios.

Estas teorías permiten comprender la profundidad del sentido religioso, sin embrago, muchas de ellas terminan negando o descalificando el fenómeno religioso, que ellos mismos han tomado como base de reflexiones, y lo colocan como una debilidad de la racionalidad como un elemento más, fruto de la imaginación.


Como necesidad

Hay teorías que argumentan que el sentido de lo religioso en los seres humanos surge de una continúa búsqueda, de la dinámica espiritual que las personas desarrollan por su continúa necesidad de llegar  a un punto más alto.

Sólo ese deseo de llegar a la verdad, de profundizar y fundamentar los acontecimientos en una realidad eterna y verdadera, hasta que la búsqueda sea religiosa.



Como experiencia de vida

Cada persona y en cada acontecimiento la experiencia y la necesidad de recurrir al encuentro con lo trascendente se manifiesta de manera diferente.
Además, las explicaciones en pro y en contra pueden ser fruto de experiencias religiosas satisfactorias o de frustraciones al respecto.

Por último, se reconoce que el hecho religioso, desde todo punto de vista y cualquiera que sea su fundamento o el móvil psicológico de su acción, se manifiesta como un deseo, como una necesidad, como una aspiración a la verdad, a lo Absoluto,  a una religión fija y eterna.
Así mismo, lo religioso es una continúa tensión entre lo profano y lo divino, entre lo material  lo espiritual, y entre lo mortal  y lo eterno, que se manifiesta como una continúa búsqueda de sentido de las cosas desde una perspectiva trascendental, desde una vivencia espiritual.




EL SURGIMIENTO DEL SENTIDO RELIGIOSO


Lo religioso como hecho histórico

Como las personas son históricas, viven también el hecho religioso como algo histórico.
El hecho religioso se realiza y se dinamiza en la historia; si lo extraemos de ella, su comprensión es errada o carente de sentido.
Al estudiar la mayor cantidad de manifestaciones en la historia y en las distintas culturas, podemos comprender mejor lo que significan esas vivencias y la importancia que tiene lo religioso para la humanidad, con independencia de las creencias particulares, las concepciones de Dios o sus relaciones con lo trascendente.


LAS RELIGIONES EN LA HISTORIA

La diferentes manifestaciones religiosas que surge a través de la historia se fueron consolidando en sistemas rituales y de creencias más o menos cohesionadas, hasta llegar a convertirse en religiones.
Cada religión sumió de las distintas manifestaciones religiosas los elementos que le permitieron sostener una doctrina coherente y convincente, en un proceso que tardó años y en algunos casos, siglos.
En todos los casos, la expresión de lo religioso comienza como una vivencia de carácter individual, y a través del tiempo se sistematiza y se convierte en una experiencia colectiva que cree en un Dios.



Religiones cósmicas

Basan su experiencia en la sacralidad de la naturaleza. Supone que vivimos en un mundo sagrado que se manifiesta a través de los fenómenos naturales.
Frente a ellos, los seres humanos expresan su creencia a través de ritos, cuyo contenido y cuya doctrina se relata en mitos.


El mundo comprendido como sagrado carece de toda interpretación científica o racional y se le otorga el carácter de misterioso y divino, que envuelve todo lo real y crea la conciencia de un mundo casi imaginario, absorto en la literatura mítica.
Esto hace que lo humano nazca y viva en lo divino, en lo misterioso y en lo místico.
En esta concepción, el mundo concreto y real no existe, o su existencia se confunde con la existencia divina.


Religiones de la interioridad

Son aquellas que sostienen que la vida humana es un continúo volver sobre sí, descubriendo su riqueza y su vida interior, de tal manera que le permite reconciliarse con su yo profundo, calmar todos sus deseos y sus ansias, y superar todas las necesidades.



Religiones históricas universales

Estas religiones asumen un punto intermedio entre el misticismo, las religiones de interioridad y un planteamiento de fe mediado por el pensamiento racional.
Se caracteriza porque consideran su doctrina como un mensaje para toda la humanidad, cuyos creyentes se deben volver misioneros del mensaje.



LA OBSESIÓN DE LA MUERTE
(Fierro Bardají) 
Sin muerte no habría religión. El hombre religioso es el hombre mental y con conciencia de su mortalidad. Si los hombres no murieran serían como dioses y no tendrían necesidad alguna de venerar algo exterior a ellos.
La muerte está presente en muchos ritos religiosos. En el culto funerario los hombres tratan de hacerse perdonar por los difuntos por haberles sobrevivido y procuran también satisfacer sus necesidades de ultratumba. Los ritos funerarios, por otros lado, constituyen una afirmación colectiva de la vida, de que la vida continua.
La obsesión ritual por la muerte y los muertos destaca en la religión europea megalítica cuyos monumentos (dólmenes, tumultos, etc.) son de carácter funerario y en la religión de los egipcios al lo largo de tres milenios de su civilización.
El culto a los muertos caracterizó religiones prehistóricas.
Esta obsesión por la muerte viene del deseo de los hombres por no morir, y ya que de todas formas van a morir, la religión aquí cumple la función de encontrar sentido a la vida. Muchos se harán la pregunta de porqué vivir sufriendo si de todas formas morirás, gracias a la religión muchos pueden encontrar sentido al tiempo de vida.








Sentido de los valores en la sociedad


LA FAMILIA Y LOS VALORES

La familia siempre se ha considerado como la base y el espacio privilegiado para todas las sociedades. Desde los tiempos mas remotos la especie humana se fue organizando socialmente por familia. Aunque el concepto de familia ha evolucionado y se ha comprendido de diversas formas en las distintas culturas, el concepto que mas ha sobresalido y se ha impuesto en los últimos siglos es el concepto de familia que se tiene en Occidente: Un padre, una madre y unos hijos.

Este tipo de familias, se va desarrollando en la sociedad en la que se encuentra y, ya sea por sí mismas o por la sociedad, van generando una serie de valores que permiten caracterizar ese determinado grupo social.

Tales valores van pasando por la tradición de padres a hijos. Por su misma dinámica interna algunos cambian, otros siguen y en el trascurso del tiempo aparecen otros.


Afirmación de valores 
Los valores de la familia se establecen, primero dentro ella, claro que bajo el marco del contexto social que los rodea.
Pues, aunque cada familia es autónoma en su forma de operar, la sociedad en la cual se encuentra le va señalando la ruta que debe seguir, si desea permanecer dentro de la comunidad. Algunos consideran que la familia es la única que forma en valores, pues en ellos se pasan los primeros años de la vida.


Aunque no se puede negar esta circunstancia, se debe afirmar también que el medio y el entorno en el cual se mueven las personas influyen de manera sustancial en la formación de los valores.
De la familia depende el primer contacto que se tiene con el mundo externo, pero las actitudes de vida de sus integrantes no dependen sólo de ella.
 Por eso, el concepto se flexibiliza hacia los parientes más cercanos, luego hacia los vecinos y por último hacia el resto de la sociedad, en un diálogo y en una dinámica continuas.

Como el concepto de familia ha venido cambiando, los valores que la sustentan también cambian con ella.
Pero, a pesar de que cambie el concepto de familia, muchos valores permanecen y se adecuan a las nuevas circunstancias.
Lo que sucede es que los valores son dinámicos y se actualizan en los diversos momentos de la historia, esto hace que mantengan su vigencia en el tiempo, de acuerdo con los cambios que el mundo ofrece.

La familia como fundamento personal

Sin embargo,  no existe un criterio claro para determinar si los valores que se vivían antes en la familia eran mejores o peores que los que se viven hoy.
Pero se puede afirmar que cada uno de los valores corresponde a un momento determinado en el cual se ubican las familias y las sociedades.
Por eso, cada persona debe tener la capacidad de leer esa realidad que vive y de ella tomar los valores que mas crea conveniente para vivir y desarrollar el proyecto de vida que crea más adecuado.

La familia en este campo juega un papel fundamental, como fundamento y como modelo de actuación.


En este sentido, las familias ayudan, motivan y señalan el camino pero cada persona toma el camino que cree mejor para desarrollar su vida.
En el contexto del  mundo actual, las posibilidades de realización son diversas y plurales, por lo que las opciones que se tomen deben tener como marco de referencia el estilo de vida familiar.

LOS VALORES Y LA SOCIEDAD

Es difícil determinar el momento en que la vida humana da el paso de la familia a la sociedad, o especificar los limites de estas dos categorías sociales.
Sin embargo éste es un acontecer que exige de la persona una nueva adaptación y un nuevo caminar, pues su vida no solo depende de su núcleo familiar, sino de un conglomerado de personas, en cuyo ambiente se debe realizar, aún a pesar de sus contradicciones o de su aparente pérdida de importancia personal.
Es justo en este momento donde la persona podrá poner el práctica la herencia y la tradición que trae la familia, pero también cuando comienza a sopesar y a revalorar las experiencias familiares.


Las relaciones entre la familia y la sociedad

Al hacer una primera evaluación del papel de la familia sobre cada persona, la sociedad es la base y el criterio que permite valorar el proceso de formación y de adaptación. ¿Cómo lo preparó? ¿Qué herramientas le brindó? ¿Qué valores le inculcó y vivenció con ella?

Una vez que la persona se vincula con mayor fuerza a la sociedad, bien sea a través de la escuela, o de otros medios que se brindan en cada cultura, la vida debe orientarse a responder a las necesidades que ella le demanda, es decir, con la ampliación de su horizonte social, se deben asumir nuevos valores y nuevas tradiciones que desbordan el mero ámbito de la familia, que le regía hasta entonces.

Fortalecer los valores sociales

La sociedad le presenta otros valores, no siempre distintos a los que le fueron presentados en la familia, sino que en la mayoría de los casos son complementarios.
En este ambiente, la persona crece, no solo a nivel individual y familiar, sino social.
Aquí el aspecto social y sus valores pasan a complementar esos elementos ya desarrollados en un primer momento.

En la vida real y concreta de cada persona, no se puede pensar en un desarrollo de valores individuales y sociales por separado, o crecer que primero se dan los unos y luego los otros.
Lo que sucede es que para su comprensión es necesario tal separación. En algunos momentos de la dinámica social de cada persona se pueden acentuar los unos o  los otros. Pues la persona es individual y social a la vez.
 La sociedad aporta los valores que llevan al bien de la comunidad, al desarrollo de un país o de una organización, con los cual se presupone que permitirá el desarrollo y el bienestar de la humanidad.
Por esto, no se concibe una persona o una sociedad que se encierre en sí misma y no se relacione con los otros.
Las sociedades en sí mismas deben apoyar a las personas en su crecimiento de solidaridad hacia las demás sociedades, de tal suerte que se pueda lograr un planeta más viable para todos los pueblos, donde las ventajas nos sean tan amplias para unos y muy escasas para otros.
De la solidaridad depende que todas las personas nos empeñemos en colaborar en proyectos mundiales tales como la ecología la justicia, etc.


LA POLARIDAD DE LOS VALORES SOCIALES

Los valores se han analizado y conceptualizado de diversas maneras. Incluso se han clasificado y se han planteado algunos como la perfección de un tipo de valor.
Por ejemplo, la belleza se asume como la perfección de lo bello pues cada ser que es bello posee algo de belleza. Lo mismo sucede con los demás valores.
Sin embargo, tales valores se pueden considerar desde una perspectiva positiva o negativa, en relación con la dimensión vital afectada por el valor, lo que genera, en el plano opuesto  a cada valor, un contravalor.

La escala de perfección

Los valores se estructuran en escala de perfección entre dos polos opuestos: el positivo y el negativo. El polo positivo se encuentra en el punto mas alejado del nivel de indiferencia, como máximo grado de perfección.

Por su parte, el polo negativo se encuentra en el extremo opuesto de la escala como suprema imperfección.
Entre ambos extremos se encuentra el punto (0), como grado de indiferencia absoluta de una cosa para determinado valor.
Por ejemplo, los objetos ideales nos son bellos ni feos y se ubicarían en este punto de la escala.

Como los valores son cualidades no reales, es decir, no se encuentran en la realidad como una mesa o un cuaderno, sólo se pueden apreciar de manera cualitativa y no se pueden cuantificar.
Es decir, el grado de fealdad o de belleza no se puede determinar como una cantidad, sino como una apreciación cualitativa.
Por otra parte, por ser cualitativa su graduación, es subjetiva la apreciación. No hay un parámetro objetivo para medir dichos grados.

Su calificación depende sólo de la riqueza estimativa de cada persona. Por ejemplo, una obra de arte puede parecer bella a unas personas y horribles a otras, de acuerdo con su formación y con su gusto estético.


CLASIFICACIÓN Y JERARQUÍA DE LOS VALORES

Los valores se pueden clasificar en grupos de acuerdo con diferentes criterios. Hay personas que los dividen en: Lógicos, éticos y estéticos, de acuerdo con los campos de la vida hacia los que se dirigen.
Otras personas agregan a la clasificación anterior los valores místicos, eróticos y religiosos.
Sin embargo la clasificación más usual divide a los valores en: útiles, vitales, lógicos, estéticos, éticos y religiosos.


Cada clasificación depende de los interese que se busquen y de las dimensiones o las zonas de las vidas humanas que, en el contacto y en la vivencia con las cosas, les puedan conferir determinado valor.
De acuerdo con la importancia vital que posea cada valor o cada grupo de valores, es posible también establecer entre ellos una jerarquía. En este sentido, esta valoración se hace sobre los valores mismo y aquí es fundamental la comprensión que cada persona tiene de su propio ser y de su fin último.
Cuando una persona quiere desarrollar su proyecto de vida, los primeo que debe hacer, para tomar un camino con mayor certeza, es un reconocimiento de su propia escala de valores y con base en ella orientar su vida.







sábado, 9 de junio de 2018

Axiología: el origen del valor y los valores



¿Qué importancia tienen los valores en la construcción de las sociedades y en la vida de las personas? ¿De qué manera se han concebido y cómo se han relacionado con los discursos filosóficos?


Los valores son aquellas cualidades especiales que tienen algunas realidades, llamadas bienes, por las cuales son estimables y agradables. También se consideran valores aquellos principios o máximas que impulsan a las personas a desarrollar buenas acciones.

Son diferentes las fuentes que inspiran los valores: las religiones, las aspiraciones sociales, económicas o políticas, y las costumbres y tradiciones de las comunidades humanas. Estas circunstancias hacen que también las diferentes sociedades tengan diversas formas de clasificar y de asimilar sus valores, y que muchas culturas con el paso del tiempo cambien sus valores.
En este contexto, también hay valores de unas culturas, que en otras son anti-valores, o valores que fueron importantes en una época y ahora son secundarios o hasta han desaparecido.



El mundo de los valores es dinámico y cambiantes. Por eso es necesario leer con sentido crítico la realidad y la sociedad para descubrir aquellos valores propios de cada comunidad de vida.




ORIGEN DEL VALOR

Cada cultura y cada civilización fue construyendo su propio concepto de valor, que se consideraba como aquel elemento que daba identidad a los pueblos.
Sin embargo, en cada momento de la historia dicho elemento fue distinto y en los momentos de profundos cambios en la estructura sociales, sufrió alteraciones, en algunos casos tan profundas que dieron origen a nuevas formas de vida dentro de esas mismas comunidades.
En todos los momentos, el concepto de valor fue asumido no como algo abstracto, sino como algo real y concreto que debía formar parte de la cotidianidad de las personas y de las sociedades, de modo que al mismo tiempo era el principio regulador y la forma de vida de dichas sociedades.
En oriente, el concepto de valor se comprendía, no como valor en sí, sino como virtud, en la medida que se equiparaba la búsqueda de la sabiduría y de la perfección de las personas.
De hecho todas las religiones que se desarrollan en Mesopotamia, Egipto, y el lejano Oriente, llevan dentro una propuesta de vivir la vida con base en una serie de preceptos normas y disciplinas que permiten establecer una escala de valores, en cuya Cúspide está la superación de apego material y el reencuentro con lo espiritual.

La virtud como valor 

Para las culturas de Oriente, la virtud del sabio que se desprende del mundo, deben ser vividas a plenitud, con compromiso de vida. 
Al comienzo, sólo se encuentran pequeños grupos convencidos de las bondades de llevar un determinado tipo de vida.



Con el paso del tiempo, se conceptualizan y se describen unos principios, que se escriben en códices o códigos, que sirven de referencia para las generaciones futuras y comienzan a tener una mayor importancia para las mayorías.
Las posteriores culturas comienzan a estudiar tales códigos y con base en ellos determinan las distintas normas de vida, bien sean morales, jurídicas o sociales.
Dichas normas van a permitir trazar derroteros de vida y de comportamiento, con el fin de alcanzar las aspiraciones más altas de la vida humana: la perfección, la vida plena o la vida feliz.

Grecia y el sentido del valor 

En Grecia también los principios que sustentan los valores se comprendieron al comienzo como virtudes. La virtud se definía como la mejor forma de comportarse una persona en todos los aspectos de la vida.
Es decir. que la persona virtuosa era una persona que obraba lo mejor. o el bien. y que vivía de acuerdo con los principios: hacía de su actuación una realidad de vida buena.
Pensadores como Platón y Aristóteles planteaban que las virtudes son el único camino para llegar a la felicidad o al fin último que busca toda persona en su paso por la vida.
De esta manera, se coloca la virtud como aspecto regulador de la vida humana y como mayor valor, que permite la realización humana.




La disciplina como camino 

Por su parte, también comprendían que la disciplina es el camino, el medio, o la forma para llegar a la posesión de las virtudes.

Para ellos, no existe otro camino que el esfuerzo personal y el buen uso de la razón para ser virtuoso, pues el camino contrario es el de los apetitos y de la pereza.
Sólo la disciplina garantiza alcanzar la perfección única en la que se encuentra la felicidad.

¿Qué son los valores?

Sólo entrada a la época moderna se alcanzó una conceptualización de los valores, pues es con el nacimiento de la axiología que se acuña el término valor. Este concepto va a desplazar el sentido griego de virtud y da paso a una serie de principios que determinan que la realización de la vida humana se da en el presente y en este mundo.

La pregunta por el valor

La axiología nace como la ciencia que estudia los valores personales y sociales. Por ello, de inmediato viene la pregunta ¿qué es un valor?. A lo largo de los últimos siglos se han dado muchas y diversas definiciones.
Sin embargo, y la mayoría de ellas coinciden con el siguiente planteamiento:


"los valores no son pero valen". Al parecer, no nos encontramos frente a una frase hueca y sin sentido.
Pero podemos explicarla siguiente forma: los valores no son, en cuanto que no son cosas concretas.
En el mundo hay muchas cosas concretas o reales: un árbol, una piedra, una silla, etcétera, y sobre su existencia no tenemos duda alguna, pues podemos experimentarlas, tocarlas, verlas y vivenciarlas.



El valor como ente no material 

Sin embargo, dentro de esas cosas concretas no hay algo, una cosa, que se denomina "el valor", por eso se afirma que los valores no son entes o cosas concretas.
Pero valen, es decir, las personas se fijan y, además, rigen su vida por ellos
Valen, porque sirven de criterio para determinar que es mejor ser honestos que ser deshonestos, o que es mejor ser sinceros que mentirosos.



Ahora bien, aunque los valores no sean concretos y reales, valen, se tienen en cuenta, son apreciados, son queridos.
Los valores se convierten en la base de las decisiones humanas y en la columna vertebral de las organizaciones sociales.
Pero, ¿Cómo saber quién posee un valor? Vamos a utilizar una expresión moderna, un poco compleja, pero que ayuda en la resolución del interrogante: los valores se verdadean.
Verdadear un valor es casi como llevar un letrero en la frente que dice, bueno, sincero, justo,honesto, veraz.
Verdadear un valor es casi como respirar, es un acto que casi no podemos notar, pero que es vital, de tal suerte que si no respiramos podemos morir.
De igual forma, el valor o los valores se verdadean, se hacen realidad en la vida, de lo contrario se pueden morir, pues algo que no se pone en práctica no tiene vida y termina por ser olvidado.
Claro que podemos verdadear valores en sentido positivo o lo podemos hacer en sentido negativo.



EL VALOR EN EL SENTIDO DE LA VIDA


Como las personas deben realizar opciones de vida, de la opción que ellas hagan depende el sentido de sus vidas. Cada persona está llamada a darle sentido a su existencia y ese sentido se lo puede dar, entre otros aspectos, por medio de la aprobación de valore que le permitan llegar al nivel que ella desee.
En este sentido, los valores posibilitan un camino para que cada persona logre su bien ultimo, su meta y su perfección.
Cada persona está llamada a lograr lo máximo que la vida le puede ofrecer y solo de cada una depende que esto sea una realidad.
Claro que sobre ella también hay influencia del medio y de la sociedad. Pero la persona es quien decide la forma como quiere realizarse.



LA VIDA TIENE SENTIDO


Dar sentido a la vida no es otra cosa que entender porque y para que estoy en este mundo.
De lo contrario, puedo pasar todo el tiempo de mi existencia sin saber para donde voy o que debo hacer.
El sentido de la vida se lo debe dar cada persona, pues nadie está llamado a decirme que y como lo debo realizar.

En el mundo actual, cuando se busca el valor de la existencia, en la mayoría de los casos se piensa en adquirir cosas materiales, fama, etc. Pero aunque estas cosas son importantes para la vida de las personas, son pasajeras y no realizan a plenitud la vida humana.


Aquí algunos vídeos en donde puedes aclarar o ampliar:
https://www.youtube.com/watch?v=Lff20rUKiH0
https://www.youtube.com/watch?v=xuoda55G2C0
https://www.youtube.com/watch?v=22pNeODxAOA



Éticas autónomas y éticas heterónomas

A través de la historia y en las diferentes culturas, las personas siempre han buscado una forma específica de orientar su vida, de realizar la misión a la que se sienten llamados en el mundo o desarrollar lo que consideran que es su vocación. En este sentido, se han presentado diversas propuestas que permiten orientar las acciones humanas, por lo que no se puede establecer con claridad que una es mejor que la otra, pues esto depende de los contextos y de las situaciones particulares de vida. Así, cada persona debe ponderar las diferentes formas de vida y las distintas teorías al respecto, y luego apropiarse de aquello que cree conveniente para su realización. 


Occidente y la heteronomía

 La heteronomía se define como el comportamiento de una persona que siempre se ha de regir por condicionamientos externos a sí misma y a su razón. Se trata de la incapacidad de una persona para darse una norma de comportamiento por sí misma, por lo que siempre necesita de alguien o algo que le esté marcando el camino que debe seguir. 
Las personas heterónomas realizan su vida dependiendo de un contexto, de una sociedad o de una forma de vida. 


Sabemos que en Roma nacieron las leyes y con ellas la ciencia del derecho. Esto parece bien, pues las sociedades tienen necesidad de ordenarse y de gobernarse. El problema aparece cuando las personas hacen coincidir sus relaciones y sus formas de comportamiento con esas reglas de una manera esquemática, que para ellas no existe otra forma de vida. 
El mundo occidental, que por cuestiones históricas tiene raíces romanas, ha entrado en esta dinámica, es decir, deja que el comportamiento de las personas sea reglamentado por las normas y por los códigos. No estamos en contra de esto, pues una sociedad los necesita. Lo importante es superar esas leyes y desarrollar criterios propios: no salir de las normas pero tampoco estar atado a ellas. 

Formas de Vida heterónomas 
Las personas heterónomas se conocen por que pasan toda su vida esperando que otras personas tomen las decisiones por ellas. Esta situación crea un ambiente de infelicidad e insatisfacción, debido a que no logran realizarse en la vida. Sus sueños quedan estancados, sus ilusiones se mueren y sus vidas comienzan a ser vacías y sin sabor. Sólo les queda el hecho de vivir a expensas de otras personas y de esperar a que ellas les organicen el derrotero a seguir. 
Hasta hace poco, en nuestras sociedades, muchos padres de familia que dirigían las vidas de los hijos a su acomodo, les imponían un estudio, una universidad, una carrera y hasta una pareja. Esta situación permitió y permite reflexionar sobre la posibilidad que tenemos de superar actitudes de vida dependientes y heterónomas. 

 Superación de la heteronomía 

La forma de superar un pensamiento ético heterónomo implica poner en acción nuestra razón, de tal manera que seamos capaces de construir y de manejar nuestras vidas, claro con la ayuda, la experiencia, el consejo de los otros, pero con base en principios universales dados por la razón. 



Kant y el nacimiento de la autonomía 
Kant fue el primer filósofo en determinar el comportamiento moral con base en la autonomía, en total oposición a la heteronomía. Se trataba de fundamentar el comportamiento de las personas con base en unas normas no impuestas desde fuera, y cuyo comportamiento moral obedeciera a sus propios criterios y al buen uso de su razón. 

¿Por qué las personas reclaman su autonomía? Porque buscan de manera anhelante su realización en la sociedad. Se trata pues de un proyecto de vida en donde la autonomía no se ejerce para hacer lo que cada uno desee, sino donde la persona es responsable y dirigida al alcance de ese proyecto de vida. Esta autonomía además se caracteriza por el buen uso de la tolerancia que permite que algunos aspectos esenciales para el ser humano y para la sociedad, tales como la religión, la política y la libre expresión, puedan ejercitarse sin ningún temor. Sin embargo, de la tolerancia a la indiferencia hay sólo un espacio muy pequeño, lo que puede conllevar a una indiferencia total, donde las personas no se interesen en absoluto por las demás. Traspasar esta barrera borra del todo la bondad del modelo de vida autónomo y con facilidad lleva a la vergüenza, a la arbitrariedad y a la violencia. 

Según Kant, “la autonomía de la voluntad es el único principio de toda ley moral y de los deberes conformes a esta ley. Por lo contrario, toda heteronomía del arbitrio no sólo no fundamenta una obligatoriedad, sino que resulta contraria a su principio y a la moralidad del querer”. Por lo tanto, de lo que se trata es de determinar los motivos últimos de nuestro actuar moral y comenzar a descartar aquellos elementos que se conviertan en agentes heterónomos. En nuestra actuación no deben intervenir agentes externos ni motivaciones internas, para que sea posible la autonomía. 
En definitiva, no debemos actuar siquiera para conseguir la felicidad, sino que debemos actuar por puro deber. Sin embargo, es claro que cuando las personas actúan por puro deber, se vuelven dignas de felicidad, lo que implica una consecuencia de la actuación y no sólo la finalidad en sí misma. 
Para Kant, la ley moral debía ser de tipo formal, que se presentaba como un “imperativo categórico”, que consiste en una ley cuya validez universal se da gracias a su racionalidad. Para dicho imperativo categórico.

Kant establece tres formulaciones

 a) Obra (actúa) de modo que la máxima de tu voluntad tenga siempre validez, al mismo tiempo, como principio de una legislación universal.

 b) Obra (actúa) de modo que consideres a la humanidad, tanto en tu persona, como en la persona de todos demás, siempre como fin nunca como simple medio. 

c) Obra (actúa) de modo que la voluntad, con su máxima, pueda considerarse como legisladora universal con respecto a sí misma.


Respuesta a la pregunta: ¿Qué es la Ilustración? Immanuel Kant 

1. La ilustración es la salida del hombre de su condición de menor de edad de la cual él mismo es culpable. La minoría de edad es la incapacidad de servirse de su propio entendimiento sin la dirección de otro. Uno mismo es culpable de esta minoría de edad, cuando la causa de ella no radica en una falta de entendimiento, sino de la decisión y el valor para servirse de él con independencia, sin la conducción de otro. ¡Sepere aude! ¡Ten el valor de servirte de tu propio entendimiento! es pues la divisa de la ilustración. 

2. La pereza y la cobardía son la causa de que la mayoría de los hombres, después que la naturaleza los ha librado desde tiempo atrás de conducción ajena (naturaliter majorennes), permanecen con gusto menores de edad a lo largo de su vida, por lo cual le es muy fácil a otros el erigirse en tutores. ¡Es tan cómodo ser menor de edad! Si tengo un libro que piense por mí, un pastor que reemplaza mi conciencia, un médico que dictamina acerca de mi dieta, y así sucesivamente, no necesitaré esforzarme. Si sólo puedo pagar, no tengo la necesidad de pensar: otro asumirá por mí tan fastidiosa tarea. 
Como la mayoría de los hombres (y entre ellos la totalidad del bello sexo) tienen además por muy peligroso el paso a la mayoría de edad, aquellos tutores ya se ha cuidado muy amablemente de asumir semejante control. Después de haber atontado a su ganado doméstico y de haber impedido cuidadosamente que estas pacíficas criaturas no osen dar un solo paso fuera de las andaderas en que las encerraron, les muestran luego el riesgo que las amenaza si intentan marchar solas. Cierto que ese riesgo no es tan grande, pues tras algunas caídas habrían aprendido a caminar, pero un ejemplo tal por lo común amedrenta y espanta, impidiendo todo ulterior intento. 

3. Por ello le es difícil a cada hombre individual salir de esa minoría de edad casi convertida en su naturaleza. Inclusive le ha cobrado afición y por lo pronto es realmente incapaz de servirse del propio entendimiento, porque jamás se le dejó hacer el ensayo. Reglamentaciones y fórmulas, estos instrumentos mecánicos de un uso racional, o más bien de abuso de sus dotes naturales, son los grillos que atan a una persistente minoría de edad. Quien se zafara de ellos daría sólo un salto inseguro por encima de la zanja más estrecha por no estar habituado al movimiento libre. Por ello son pocos los que han logrado, gracias a un esfuerzo del propio espíritu, salir de la minoría de edad y andar, sin embargo, con paso seguro. 

4. Pero, en cambio, es bien posible que el público se ilustre a sí mismo; siempre que se lo deje en libertad es inclusive casi inevitable. Siempre se encontrarán algunos hombres que piensen por sí mismo, incluso entre los tutores instituidos del montón, quienes después de haber arrojado el yugo de la minoría de edad propagarán el espíritu de una estimación racional del propio valor y de la vocación que todo hombre tiene de pensar por sí mismo.

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