
En Viena asistió a los cursos que impartía el sociólogo
Franz Brentano, quien influiría decisivamente en su formación filosófica. A
partir de 1887 fue profesor en Halle, y en Gotinga desde 1906. En 1916 pasó a
ser profesor titular de la Universidad de Friburgo, donde ejercería la docencia
hasta su jubilación, en 1928. En sus primeros textos, como Filosofía de la
aritmética, obra publicada en 1891, analizó la génesis y el empleo de los
símbolos numéricos.
Sus escritos propiamente filosóficos comenzaron con la
publicación, en 1900-1901, de Investigaciones lógicas, en la cual polemizó con
el psicologismo y con la que se abre su pensamiento más original. Su intención
era establecer una base epistemológica para la filosofía que la convirtiera en
propiamente científica, base que halló en el método que llamó «fenomenológico»
y que representa en cierta medida una modernización del trascendentalismo
kantiano.
La conciencia (el ego) es la condición de posibilidad de
cualquier conocimiento, y tiene la característica de ser «intencional», término
tomado de Brentano, según el cual la conciencia es siempre «conciencia de
algo», es decir, se refiere a un objeto. La evidencia primera viene dada por
esta aparición del objeto a la conciencia, previa a cualquier interpretación
subjetiva, y que constituye propiamente la esencia de los objetos. En este
sentido, su lema fue volver «a las cosas mismas», aunque en realidad se refiere
al objeto que aparece a la conciencia (fenómeno).
En su voluntad de resolver la clásica oposición entre
racionalismo y empirismo, lo que propone el filósofo es la superación de una
actitud naturalista y psicologista a través de un método por el cual el yo se
convierte en espectador desinteresado de sí mismo y es capaz, de este modo, de
reconstruir la estructura de la conciencia y el mundo como fenómeno que aparece
en ella. La aspiración metodológica de la fenomenología evolucionó hacia una
concepción propiamente idealista, según la cual la conciencia es lo que funda
tanto el mundo objetivo como la intersubjetividad, esto es, la relación entre
las personas, en un intento de sentar una aproximación renovada a la vida y a
la independencia moral del sujeto.
Con la llegada del nazismo al poder en 1933, Edmund Husserl
fue apartado de la docencia. Su filosofía se encuentra en la base de la llamada
«escuela fenomenológica», de la que partieron Max Scheler y Martin Heidegger,
en quien vio a su legítimo continuador, aunque las ideas de éste expuestas en
Ser y tiempo motivaron la ruptura entre ambos.
LA FILOSOFÍA DE HUSSERL
En Edmund Husserl encontramos una nueva concepción ontológica, asumida desde la perspectiva fenomenológica.- Plantea que su ciencia fenomenológica pretende ser una ciencia de esencia y no de datos.
Fenomenología significa ciencia de los fenómenos, pero en
realidad, su tres consiste en describir los aspectos típicos a través de los
cuales los fenómenos se representan a la conciencia.
- Las esencias son asumidas como modalidades típicas por las cuales determinado dibujo es un cuadrado y no otra cosa. Por eso es claro que la fenomenología es una ciencia de la experiencia, pero no de los datos de hecho.
OBJETOS DE LA FENOMENOLOGÍA
Para Husserl, los objetos de la fenomenología son las
esencias de los datos de hecho, son aquellos universales que intuye la
conciencia cuando los fenómenos se presentan ante ella.
Él llama REDUCCIÓN
EIDÉTICA a la intuición de las esencias, cuando no necesitamos de la
experiencia no de las sensaciones inmediatas para comprender la descripción. De
un fenómeno determinado.
En la concepción fenomenológica, las esencias no se
encuentran sólo en el interior del mundo perceptible con los sentidos.
También hay hechos, como los recuerdos, las esperanzas o los deseos, que tienen su propia esencia, puesto que se presentan a la conciencia de un modo típico.
En este sentido, las esencias, unas y otras, configuran el
fundamento de las cosas que se presentan a la conciencia,y sólo ella determina
lo que es una esencia, de acuerdo con el modo típico como se presente.
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